martes, 19 de septiembre de 2017

Acuarela azul

Siento como si todo se derrumbará nuevamente;
mil castillos de azúcar derritiéndose.

Construí cada uno de ellos minuciosamente adentro de mi
y coloque los cimientos en ti.  

Este océano que me habita siempre deshace todo;
hoy no es mar, ni río, ni lluvia.

Siento su caudal susurrar mi gran pesar; 
hoy es brisa que pasa ligera y refresca,
lleva en sus notas melodías y risas.

Almohadas compartidas; tardes de
risa, brisa y sueño.

Se desvanecen con dedos entrelazados;
chistes mal contados y almas mudas que se 
entorpecen.

Llevo el dolor de tu ausencia y el sabor
a mi renacer.

Brisa que pasa ligera,
traes la frescura de sus besos en mi pecho
y el mar aturdido adentro. 

Retumban las palabras en las olas,
se dispersan, se excabullen,
se escurren sin rima y forma.

Se van contigo alondra y
regresan como navajas lanzadas
aferrandome a la sombra. 


martes, 12 de septiembre de 2017

Momentos Apocalipticos.

Escucho las voces grises, tristes, temerosas
llorando por calamidad;
rezando, pidiendo serenidad.
Escucho dulces voces, risueñas, calmadas danzantes;
revueltas en el viento, en los mares, girando con alegría.
Escucho sinfonías y melodías;
y guardo silencio; les obsequio mi tiempo.
¿Tiembla o vibra la tierra en donde pongo los pies ?
Afuera hay frío, pero puedo aclimatarme
en ti.
En tus pasionales tersos, besos, versos que comen, corren como notas musicales al tiempo, solfean sobre las lianas; navegan cerca de las costas;
vuelan y escapan a mi territorio, mapa y piel.

lunes, 11 de septiembre de 2017

TEJEDORA DE RECUERDOS

Por cada paso que daba iba deshilando cada vez más el cordel; no sabíamos si quería trazar el camino o simplemente dormir en el; enredarlo todo. Siempre era impredecible y esa espontaneidad que caracterizaba a Colindres lo era todo y al mismo tiempo no era nada.

Yo lo había conocido jugando en los columpios del patio de recreo; no trataba de llegar alto como los otros niños, quería tomar más velocidad para obtener el impulso que lo arrojará más lejos de donde se encontraba. No sabía que pasaba por su mente pero era evidente, nada le agobiaba.

Estábamos sentados en la grama; los rayos del Sol llenaban el lugar de brillantina y el viento nos brindaba dulces caricias. Habíamos pasado la tarde sentados en la colina decodificando las nubes y Colindres parecía estar un poco aturdido; antes de preguntarle ¿Qué escondía bajo la corteza de su piel y qué secreto enmarañado se encontraba en los estambres de sus venas?; sonrió y me pidió que rodáramos cuesta abajo sobre la grama que se convertía en miles de dedos dispuestos a rascarnos las costillas para hacernos reír mientras tomábamos el viaje.

Si hubiera sabido lo que aturdía a Colindres no lo hubiera dejado rodar. Todo fue momentáneo, mientras caía, observe como se alejaba de la ruta de aterrizaje para adentrarse inconscientemente sobre unos altos matorrales.

Fueron tan solo unos segundos, pero al salir del lugar Colindres era otro. Pensé que se había enredado sobre la paja seca de los matorrales, pues su aspecto era precisamente de alguien sucio, cubierto de tierra y paja.

- Estas hecho un desastre deberías sacudirte.
- No pasa nada.

Su respuesta fue sencilla, se sacudió y al sentir su piel áspera pensó en las marcas del césped y en uno que otro raspón. Al verlo quede perpleja. Me transmitía miles de sensaciones y sabores, no lograba descifrar lo que mis ojos estaban viendo.

Miró detenidamente sus manos y luego sus pies; examinó cada parte de su piel; cada dedo y cada poro; se percató que yo aún continuaba ahí, observándolo. Colindres estaba muy asustado pero trato de mantener siempre su actitud serena y discreta, me dijo:

- ¿Te has dado cuenta que ahora soy de hilo? 

El sabía la respuesta y yo me mantuve en silencio.

- Creo que es hora de regresar a casa; siempre se nos hace tarde.

Me fui, sin poder decirle una sola palabra; no quise volver a ver su rostro, me aturdía tratando de descifrar lo que mis ojos habían visto.

Esa misma noche Colindres lloró por primera vez y en el lumbral de sus recuerdos, tejió.
Se desnudó la piel hilada y no quiso ver salir al Sol. 

La noche siguiente, cuando todos dormían caminó sin rumbo y desbordó su tejido, no escuché más su risa.

Salí y busqué sus ojos; la inmensa llanura deshizo las colinas y el viento ya no sopla dulcemente cuando sale el Sol. Este mismo Sol de hoy y de ayer, ya no acaricia; quema la piel agresivamente reprochándome el ayer y atormentándome mañana.

Nadie sabe a dónde fue Colindres; todos parecen haber olvidado que existía; por momentos yo también olvido.

A veces camino y encuentro entre las calles y avenidas, el hilo de su recuerdo. 

jueves, 3 de agosto de 2017

AYER ME CAÍ DE LA MOTO

Ayer fue el día del caos vehicular en Guatemala. Tengo mucha suerte para ver o enfrentarme a todo tipo de sucesos. 

Me dirigía hacía mi casa; en una calle de dos carriles, el carril de la derecha terminaba en un giro que desviaba a otro lado y el izquierdo continuaba la carretera de forma recta. Justo antes del cruce un carro se detiene y bocina a una camioneta que estaba bloqueando ambos carriles porque no había elegido el carril correcto. Voltee a ver al conductor, era el único que bocinaba y se veía muy molesto; no quise darle la vía porque no se me hacía justo. Estaba detenido antes del giro del carril derecho y quería cruzarse al otro. No se si el conductor se dio cuenta, pero atrás de el habían muchos carros que estaban esperando a cruzar. Para mi fue muy irónico pues gritaba y hacía sonar la bocina a alguien que hacía exactamente lo mismo que el. 

Continué mi camino pensando en como exigir prudencia cuando no la damos. 

Luego de seguir mi camino; de una camioneta que se encontraba parada en el tráfico bajo una mujer frente a mi moto;  no se encontraba cerca de la banqueta. Hice todo lo posible por frenar pero aún así le dí en el pie. Me asusté creyendo que le iba a pasar encima y luego pensando en que la había lastimado. Ella volteó a verme y mientras yo esperaba un insulto, sonrió demostrando que el error había sido suyo; se había bajado en un lugar inadecuado y sin ver hacía los demás carriles. 

Continué mi camino pensando en que la impaciencia a veces nos pone en riesgo.

El tráfico era horrible y el policía de EMETRA me sugerido buscar vías alternas para avanzar. Después de tomar su consejo me di cuenta que todas las calles estaban exactamente igual a la vía principal. Trafico por todos lados; gritos, insultos, bocinas, vehículos en la vía contraria. Iba en mi carril y un motorista se metió en medio de dos carros y salió enfrente mía. Yo iba pendiente de los carros, pues solo faltaba que unos se subieran sobre otros y el motorista me impacto. El suelo estaba mojado; trate de frenar y caí justo enfrente de el. Por un momento el quedo inmóvil y luego me ayudo a levantarme. Con un gesto de amargura le dí las gracias y me retiré llorando. 

Todo esto me sirvió para darme cuenta; que no se trata de la prudencia, paciencia, actos inesperados y nuestras reacciones. Se trata de nuestras carencias. 
Exigimos siempre algo que no damos o no tenemos. Algunos queremos prudencia y no lo somos; otros amor y no  somos capaces de amarnos a nosotros mismos; cualquiera que sea la circunstancia siempre estamos exigiendo aquello que no somos capaces de brindar. 

Me moleste y lloré...Odie tener que levantarme temprano todos los días y cruzarme la ciudad completa para trabajar; odie andar en moto; odie el tráfico. Me odie a mi misma por reaccionar así y cuando pude ver mis propias carencias me libere y sonreí. Conocí nuevos atajos; contemple  los vecindarios y agradecí al tiempo la oportunidad de avanzar lentamente en el tráfico y poder observar todo aquello que vi. 




sábado, 8 de julio de 2017

Conversaciones de escusado. (Una fila larga para usar el sanitario)

Tomada de internet
Los lugares en donde venden bebidas alcohólicas, pasadas las 10 de la noche suelen ir acompañados con unas interminables filas para usar el sanitario. Es gracioso, porque solo afuera del lugar o en la fila para orinar;  es donde se da la verdadera interacción social.

Todas las personas conversan; inician hablando sobre si el baño se encuentra ocupado y decidiendo quien tocará la puerta para que la persona de adentro salga. Cuestionan la demora: Estará conversando con su otro yo o tomando selfies en el espejo, durmiendo, vomitando,  teniendo sexo. Las selfies y los monólogos suelen ser los más acertados.

 Me encontraba en la fila y eramos más de 10 personas, derrepente una pareja de amigos que acababa de sumarse a la fila se acercaron y al abrirse la puerta entro la chica ignorando a todos los que estabamos esperando desde hace tiempo.

La sensación fue muy intensa; fuímos invisibilizados sin razón aparente. La chica que estaba atras de mi empezo a gritarle a todos los de la fila y yo me uní al reclamo. Todos estaban indignados y callados y con nuestro grito revolucionario se fueron sumando a nuestra lucha. Le hablabamos con gritos y risas al otro compañero que se habia quedado cuidando la puerta. El no decia nada solo se reía de todos y al salir su amiga entro al sanitario burlandose de todo lo que gritaban, pues lo había hecho de nuevo.

Si yo hubiera sido la chica que salió del baño diría algo como "Perdón mucha ya no aguantaba, era una emergencia" sinembargo, ella salió maltratando a todos y con actitud de no me importan ustedes.
Todos nos reímos de su actitud porque a pesar de todo había interacción y la estabamos pasando bien. Argumentamos que solo quería su "minuto de fama".

En la fila las mujeres se unierón a conversar; había observado que hablaban de los cuaudros en la pared sin embargo, cuando hablaron entre ellas alguién dijo:"Lo único que se es que tenía sobrepeso."  refiriendose a la chica del sanitario. Quede sorprendida, porque para mi eso era falso y me parecía una pelea de niñas de primaria.De inmediato todas empezaron a comparar cuerpos y formas.

Mentes vacías

Había dicho en voz alta; "Todo en Guatemala es a la Ley del más vivo". Incluso si vas al sanitario y dejas que se te colen en la fila.

Creo que las eventualidades inoportunas hacen de nuestra vida algo más interesante que una película.
Y tenemos derecho a alzar la voz; a decir lo que pensamos y actuar como queramos siempre y cuando tengamos un buen fundamento para hacerlo. Quise escribir esto porque considero que somos más que un tacón en la cabeza; un labial y un bonito ego.

Quiero encontrarme con mujeres autenticas que no me hablen de otras; desamor; sexo; hijos; dietas; labiales y tintes de cabello. Quiero mujeres sin estandares. Quiero verdaderas luchas sin tener que usar la guerra y menos si es para atacarnos entre nosotras mismas. 

Y se que es muy difícil poder hacerlo; me incluyo en la lista porque hasta yo he estado un par de veces en ese juego. Como no estarlo en un país como este que nos vende falsas emancipaciones. (Ultimamente en medios de comunicación, manipulación)

Autocontrol 

Quitemos el automático. La lucha contra uno mismo es constante, dos seres adentro de nuestro cuerpo en constante moviento. Hay uno que debemos silenciar.  Llenemos nuestras mentes vacías.
Deliberemos con fundamentos, nutramonos pero sin tener que recurrir a la Ley del sopapo. Respetemos las memorías de quienes han sobrevivido a la sociedad y a ellas mismas. Hagamolas nuestras para no repetirlas.


Perdón, no era un blog candente de chismes. 




domingo, 25 de junio de 2017

Ser maestra es una mierda.

Hace un par de semanas le comentaba a un grupo de personas que me dedicaba a impartir clases "Soy Maestra de primaria" uno de los presentes, era un viejo conocido el cual dijo en voz alta y para todos, con la mirada fija en mi: Tu trabajo es una mierda.

No supe que contestar; en el fondo y muchas veces yo me había dicho lo mismo. Y es que luego de graduarme de magisterio hace 5 años, nunca lo había ejercido, cuestioné porque había estudiado la carrera y porque le había huido tanto.

Estudie la carrera porque siempre fui de esas niñas conflicto que los maestros preferian ignorar; yo quería enfocarme en esos niños pues detrás del problema siempre hay una situación más dificil escondida. Mi idea de ser maestra era ejercerlo en el sistema público o en un área rural, como parte de querer contribuir al desarrollo del país (Y porque soy media hippie y quiero igualdad de derechos. )

Hasta hace poco entre en materia docente en todo lo opuesto que yo algún día me había dicho.

Creo que todos las profesiones tienen sus pros y sus contra. En el momento en que me dijeron tu trabajo es una mierda; pensé en los más de 300 niños que veo a la semana; en los cuadros de referencia que debo llenar por alumno; en los libros que hay que calificar; en las notas en las agendas para los padres; reuniones; horarios; deficit de atención; hiperactividad; en las tardes sofocantes con trabajo extra o simplemente en el desgaste emocional que me deja el día a día y  otro sin fin de conflictos tanto fisícos como psicológicos.

Le huía a la docencia no por estas cosas; si no a la crítica, esa que todos los que habitamos en Guatemala conocemos muy bien. "Es muy mal pagado un maestro; esos del magisterio solo para tapar calles sirven, ni enseñan nada, seguimos igual."

Hay conflictos internos que afectan grandemente la forma en que percibimos el mundo y como nos desarrollamos en el. Es muy difícil tener que lidear con mis conflictos existenciales y a estos sumarles los de cientos de niños que tratan de comprender el mundo a su manera.

Es doble el camote que le cae a uno como maestro al enfrentarse a todos los problemas de los niños porque muchas veces llegan al aula a dejar todo lo que no pueden expresar en su casa  y ahí es cuando ser maestro se convierte en una adictiva experiencia. Es más haya de aplicar lo leído, pararse enfrente y creerse wikipedia andante;  ser maestro es educarse constantemente porque cada vez la comunicación avanza de la mano de la tecnología y para poder ayudar a mis alumnos debo saber como hacerlo; actualizarme, muchas veces resetearme.

Amo ser maestra por esa misma razón que conlleva más haya del conocimento impartido.  El poder enfrentar el mundo de la mano de mis alumnos me ha convertido en amiga, hermana, madre y no hay nada más placentero que llegar a ese punto, ganarse la confianza de un inocente.  Cuando la educación se expande y rompe las barreras de enseñanza, todo lo que me hacía odiar mi trabajo se convierte en insignificante.

No es lo mismo ser maestra, a ser LA MAESTRA.

jueves, 20 de abril de 2017

Sana-me.

Dame más días dulces como esos,
con aroma a tierra mojada:
muy mojada.

Incienso y lirio son tus besos,
dulce abrazo del silencio,
me estremeces en lo adverso,
y me deboras sin aliento.

Quedo presa de este verso
siendo esclava de lo infame
dueña de mis carencias;
muy lejos de los alardes.

¿Para que llenarse de alambres?
Y dejarse oxidar la piel
si las fuentes aún desbordan dulce miel;
dejemos expuesta la herida,
que fluya lejor la hiel.
que cambie de nuevo la vida,,
con tus dulces labios de edén.